LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE ERNESTO

Uno de los retratos más ácidos y divertidos que nunca se han hecho sobre la hipocresía social.

La gloriosa trayectoria de Oscar Wilde quedó arruinada repentinamente con la condena a dos años de prisión que le acusaba de indecencia por su vida privada, sólo tres meses después de haber estrenado esta comedia.

El escritor, que no se reharía de un golpe tan duro, ya había denunciado a menudo la hipocresía de una sociedad cada vez más conservadora y controladora sobre la intimidad de sus ciudadanos. Una hipocresía que, de manera premonitoria, se convertiría en la protagonista de esta deliciosa obra maestra sobre los enredos amorosos de dos jóvenes británicos y sus secretas dobles vidas, lo anticipa algunas de las principales vanguardias del siglo XX.